Un encuentro entre España y Egipto marcado por el racismo, sin protocolo activado hasta el minuto 45.
Desde el minuto nueve el encuentro entre Egipto y España estuvo marcado por los gritos racistas de la grada del RCDE Stadium de Cornellá de Llobregat (Barcelona) no eran un "No a la guerra" era un grito racista "Musulmán el que no bote" Lamine Yamal es musulmán, y estaba jugando en el encuentro cuando ha tenido que escuchar estos gritos xenófobos. En el palco estaba el embajador de Egipto en España, Ehab Ahmed Badaway, que ha tenido que soportar los silbidos cuando sonaba el himno de su país. El cual en sus declaraciones ante los medios de comunicación ha rebajado la tensión vivida por medio de sus palabras, como buen diplomático.
España cuenta con los mejores jugadores del mundo, por cierto, no son españoles y que además uno es musulmán, Lamine Yamal, y otro negro llamado Vinicius. Esos aficionados españoles que recuerden el atentado en París por hacer burla a su religión en un medio de comunicación. Es una provocación a una raza con su religión en la que basan sus leyes, y que espero no tenga consecuencias en el futuro, en ese caso, recen para que no ocurra.
Los gritos eran de la mayoría de la grada, no eran cuatro, por lo tanto, era imposible que el protocolo de seguridad actuara identificándolos y obligándoles abandonar el estadio. El protocolo de actuación en estos casos falló, porque no es la primera vez que ocurre un episodio como este, no se siguió con lo establecido, hasta el descanso del encuentro la Real Federación de Fútbol dio un aviso por megafonía con la música de fondo a tope, se quita la música para que el mensaje llegue alto y claro.
Luego hablamos de que Trump ataca Irán, y los españoles atacan a una raza con su religión en un partido que se juega un mundial, y que saben que es un encuentro "amistoso" muy mediático. Estas palabras atacando a su religión son como balas. El nivel que han demostrado es de españoles ignorantes y racistas. Se puede decir que España si es racista.
El seleccionador nacional, Luis de la Fuente, ha condenado los hechos. No puede hacer ni decir otra cosa.
